La última semana de junio estuvo cargada de nueva información estadística. Paradójicamente, mejoraron las dimensiones en las que el gobierno suele recibir más críticas: consumo, inversión, pobreza y desigualdad en los ingresos. A la vez tambalearon las dimensiones en las que el desempeño del gobierno de Milei solía mostrar más fortaleza.
Como venimos advirtiendo en este espacio: en el primer trimestre de este año la cuenta corriente del balance de pagos fue mucho más deficitaria de lo que había proyectado el gobierno en su acuerdo con el FMI. En el primer trimestre, el saldo negativo totalizó USD 5.191 millones; en las metas con el organismo internacional se estipulaba una meta de USD 2.700 millones para todo el año.
A nivel sectorial, los viajes al exterior consumieron USD 2.755 millones por encima de los ingresos por el mismo rubro. Transporte, con USD 407 millones, fue el segundo rubro con mayor déficit de la balanza de servicios. De la mano de la apreciación cambiaria, esto no tiene visos de modificarse. Por el contrario, tiende a empeorar: en mayo, el turismo emisivo se incrementó 48,9% i.a., mientras que el receptivo cayó en 10,1%.
Es evidente que con el nivel actual de apreciación cambiaria es necesario generar superávit en otras cuentas del balance de pagos para financiar el déficit en servicios. Pero ese superávit en el comercio de bienes no sólo ya no alcanza para compensar el déficit en servicios, sino que además está en progresiva caída.
Las “buenas noticias” esconden también en parte este desbalance. En el primer trimestre el PIB creció (interanualmente) por segunda medición consecutiva (+5,8%). Las exportaciones cayeron 1,5% intertrimestral y las importaciones subieron 17,7% - reflejando también en las Cuentas Nacionales el deterioro del saldo comercial -. Se incrementó el consumo privado de las familias (+2,9% intertrimestral y +11,6% interanual) y aún
mayor fue el alza en la inversión de las empresas (+9,8% i.t. y +31,8% i.a.). Por su parte, el gasto público se volvió a contraer, 0,1% intertrimestral y 0,8% interanual.
El mayor incremento en la inversión estuvo liderado por la compra de Maquinaria y Equipo (+48,9% i.a.), que representa el 49% de la inversión total. La inversión en Equipo se transporte se incrementó aún más, 74,7% , aunque representó el 15% del total invertido.
Ahora bien, una advertencia: de esa maquinaria y equipo en la cual se invirtió, el 72% fue importada, 7 puntos porcentuales más que en el mismo trimestre de 2024 (cuando fue 65%). Es un récord: el máximo previo era del 69% (en enero-marzo de 2019). Así, el componente importado de la inversión en maquinaria y equipo está en su máximo nivel, a la vez que el nacional está en el mínimo registrado desde 2010. Una forma más de explicar esto:
entre el trimestre inicial de 2024 y el primero de 2025, el 85% de lo que se elevó la inversión en maquinaria y equipo se destinó a bienes importados.
En total, el componente importado (de maquinaria y equipo y de equipo de transporte, en conjunto) representó el 40% del total invertido en el primer trimestre del año, +8 p.p. que en el mismo período de 2024.
Esta tendencia se sostiene en el segundo semestre
, nuevamente gracias a un exceso de apreciación cambiaria producto del modelo económico actual: según los datos del Intercambio Comercial Argentino, las importaciones de bienes de capital subieron en un 69% i.a. en el mes de mayo. Un detalle: desde mediados de abril, junto con el levantamiento de buena parte del cepo cambiario, el Gobierno flexibilizó la importación de maquinarias y equipos usados, lo cual está comenzando a impactar en las decisiones de compra o alquiler de equipos foráneos por ejemplo en Vaca Muerta (bombas, torres de perforación, generadores, etc.).